Por: Francisco Guacarán. (*)
Especial para TP
Culminábamos el anterior artículo señalando la necesidad histórica de la toma del Poder político por parte del proletariado como condición ineludible para la destrucción del Estado burgués. He acá un problema medular que ha sido ampliamente manipulado por sectores reformistas y anticomunistas. La toma del Poder Político no implica un acto electoral, basado en las reglas de la democracia burguesa, donde se elige algún dirigente proveniente de las filas del movimiento popular para gobernar, administrar o reformar al Estado burgués.








